Bienvenid@s...

"Amar significa dar y recibir lo que no se puede comprar ni vender, sino sólo regalar libre y recíprocamente".
Juan Pablo II.

Mi Twitter

martes 16 de agosto de 2011

CARTA A DOÑA MARINA

Señora Marina.

Cordial saludo.

Después del diálogo que sostuvimos, durante el cual usted con sencillez y sinceridad me compartió sus preocupaciones respecto a la difícil relación con su hijo William lo mismo que la situación de rebeldía y agresividad de él, y cómo esto ha desencadenado dificultades con toda la demás familia que con usted comparte el mismo techo de su hogar, me anime a escribirle estos renglones con el ánimo de compartirle algunas consideraciones o reflexiones propias y algunos caminos que pienso se podrían empezar a recorrer buscando que toda esta realidad mejore. Espero que usted sepa comprender lo que le deseo transmitir, lo reflexione y tome aquello que considere podrá ser útil para el propósito que buscamos.

Deseo empezar felicitándola. Si, ¡muchas felicitaciones! Sinceramente veo en usted una auténtica madre que ante la realidad de un hijo que “parece” difícil no se queda indiferente sino que busca cómo remediar o cambiar esa situación y que no se queda extasiada solamente con la bondad y mansedumbre de quienes “parecen” dóciles. He utilizado en dos veces el término “parece” porque no quiero que desde ya califiquemos a William de hijo difícil y a los demás de la familia, incluyendo a sus demás hijos, como los buenos y las víctimas de toda esta situación, sino que esperamos un poco más hasta que tengamos una mejor claridad de las causas de toda esta realidad y podamos determinar quiénes son las víctimas y los victimarios, si es que los hay. En verdad veo en usted ese corazón de madre que llora y sufre por un hijo y que en lugar de quedarse sentada lamentándose por lo que pasa, busca encontrar soluciones; ¡qué bueno que todas la mamás del mundo fueran así como usted!, pero no es así, y ojala William algún día comprenda la hermosura, belleza y grandeza de la madre que Dios le dio.

Pienso ahora en María la madre de Jesús y la relación con su hijo. Recordemos que Jesús se juntaba con gente indeseada por sus compatriotas, con gente señalada de pecadores y con quienes estaba prohibido juntarse, ¿cree usted que María se sentía orgullosa de su hijo? Para serle sincero, creo que no, es más he pensado a veces que ella, seguramente, llegó a sentir un poco de vergüenza; lo que sí es claro, porque el Evangelio así nos lo cuenta, es que en algún momento su familia lo considero loco, esto nos debe indicar que su madre también lo llego a pensar así, es más, alguna vez fueron a buscarlo para traerlo de regreso a casa. Me parece que usted comparte un poco los sufrimientos de María y ella con toda seguridad comparte y comprende los suyos. Pídenosle a ella que le ruegue a su Hijo, por usted, su familia y por William y que nos regale la sabiduría y el entendimiento para encontrar soluciones para mejorar esta realidad.

Ahora la quiero invitar a que pongamos esta situación en su justo lugar, en sus justas dimensiones. No quiero que veamos esta situación en alguno de los siguientes dos extremos: ni como el gran problema, el peor problema, que si William y esta situación no cambia todo está acabado, pues a decir verdad hay problemas más graves y difíciles y hay otras mamás que pasan por peores situaciones con sus hijos, pero tampoco que veamos esto como lo más normal del mundo, que nos quedemos como si nada pasará, o como si se tratará de algo que irremediablemente nada se puede hacer y por lo tanto lo mejor sería no perder el tiempo en ello. Ninguno de los dos extremos es beneficioso. Lo mejor es tomar las cosas con serenidad y calma, tomar conciencia de cuál es el problema, buscar caminos de solución y empezar a recorrerlos, comprometerse realmente con un proceso de ayuda para William y con él toda la familia. Ojo, cuando digo proceso, estoy indicando que no se trata de una cuestión que cambiará de hoy para mañana sino que se trata de algo que nos llevará algún tiempo, serán varios meses, a lo mejor toda la vida.

Habiendo expresado lo anterior quiero proponerle los siguientes dos pasos para iniciar el proceso de ayuda a William. Lo primero que pienso se debe hacer es hablar con toda la familia, es decir, todos los que viven con usted, explicarles cuál es su preocupación y el camino que usted quiere empezar con el ánimo de ayudarle a su hijo y comprometerlos para que ellos también asuman este proceso. Ellos y usted deben tomar conciencia que de poco nos sirve que William se comprometa en un proceso para cambiar si su familia no lo apoya y lo ayuda, y para que ese apoyo y esa ayuda sea más eficaz, y permítamelo decírselo, también para que sea más afectiva, es necesario que todos se implique, de tal manera que en algún momento yo pueda entablar diálogos abiertos y sinceros con cada uno de ellos o bien con todos juntos en algunos encuentros que podemos tener. Si usted ve que no logra convencerlos y animarlos y desea que yo les explique un poco todo esto, entonces pónganse de acuerdo en que espacio, que estén todo presentes (pídales que dediquen sólo media hora) y me avisa que yo con todo gusto voy y hablo con ellos. Ahora, si la familia en bloque no acepta iniciamos con lo que se quieran comprometer a lo mejor más adelante los demás se implican y se comprometen.

El segundo paso tiene que ver con su petición de que yo hablé con William. Para que esto se dé él debe venir hasta aquí o por lo menos buscarme, pues si él no tiene voluntad de hablar conmigo de nada nos servirá cualquier esfuerzo que hagamos por entablar ese dialogo. Por eso me parece que debemos empezar por determinar cuál es su voluntad de iniciar algún diálogo, ahora bien, no es estrictamente necesario que sea conmigo, es posible que él ya tenga alguna amistad con alguno de nosotros y ese sería un buen medio para iniciar. De todas maneras es importante contar con la buena voluntad de él para dar inicio a este proceso y deberemos buscar maneras para motivarlo, la de que usted hable con él e intente convencerlo sería una, si nada se logra buscaremos otra. Ahora si inicialmente no logramos que él se anime a participar, a hablar y dejarse ayudar, de todas maneras habrá que iniciar el proceso con la familia puede que él viendo que todos se han implicado en ese camino de ayudarle a lo mejor seda y logremos su vinculación.

No siendo más de despido, esperando nos podamos ver muy pronto y quiera Dios con muy buenas respuestas a lo que le he propuesto.

Un abrazo,

tu amigo y pastor.

Comentarios